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Causas
Cuando comemos, los alimentos son transformados en el estómago y absorbidos por el intestino delgado. La glucosa pasa a la sangre produciéndose la secreción de insulina por parte del páncreas. La insulina hace que la glucosa de la sangre entre en las distintas células del organismo, para que éstas puedan utilizarla como principal fuente de energía a todo nivel. En una persona diabética, el defecto de insulina impide que la glucosa de la sangre penetre en las células, por lo que sus niveles permanecen elevados y ocasionándose que las células no tengan suficiente energía para funcionar correctamente.
Síntomas
La falta de energía en las células origina que el paciente diabético se sienta cansado, sin fuerza (astenia), pero con sensación de hambre. Al no poder utilizar la glucosa concentrada en la sangre, la persona obtiene energía a partir de las grasas almacenadas, por lo que el diabético presenta una progresiva pérdida de peso y adelgaza. Llega un momento en la enfermedad diabética en el que el riñón no puede retener todo el exceso de glucosa de la sangre y ésta se elimina a través de la orina, diluida en agua, lo que provoca que la persona orine más veces que lo habitual (poliuria) y tenga una mayor sensación de sed y necesidad de beber líquidos (polidipsia). En ocasiones, la hiperglicemia crónica y el consumo de grasas para obtener energía hace que aumenten en la sangre y en la orina productos de degradación como los cuerpos cetónicos. Ello puede provocar una cuadro grave en el diabético, denominado cetoacidosis, que requiere rápido tratamiento, a veces hospitalario, y cuyos síntomas son decaimiento, dificultad respiratoria, aliento con olor a manzana, deshidratación, vómito, dolor abdominal, visión borrosa, e incluso coma.
Diagnóstico
El diagnóstico de diabetes se realiza con base a los hallazgos clínicos y físicos que se obtengan a lo largo de la consulta médica, y con estudios de laboratorio clínico. El laboratorio cuenta con diferentes pruebas en sangre de gran utilidad para realizar el diagnóstico (glucosa basal, glucosa post-prandial y curvas de glucosa). En la orina se practican técnicas que permiten establecer si la persona está o no eliminando glucosa a través de este medio (en condiciones normales no debe encontrarse glucosa en la orina). Otras pruebas permiten dar seguimiento al comportamiento de la glucosa en el organismo durante varios días y a la eficacia de los tratamientos con medicamentos que se estén administrando (prueba de hemoglobina glucosilada). Existen también pruebas que determinan los niveles de hormonas relacionadas con el metabolismo de la glucosa, como la medición de insulina (hormona que permite que la glucosa ingrese a las células) o de glucagón (hormona que permite que la glucosa salga de las células).
Tratamiento
Existen dos tipos de diabetes : La diabetes tipo 1 (juvenil), en la que el páncreas no produce insulina (diabetes insulino-dependiente), y es preciso administrar esta hormona diariamente mediante inyecciones, pues no es eficaz por vía oral. Y la diabetes tipo 2 (del adulto), en la que no es necesaria la administración de insulina pero sí la de medicamentos denominados hipoglicemiantes orales. Aunque la diabetes no se cura, sí puede controlarse. El tratamiento con insulina pretende evitar o disminuir las complicaciones de la diabetes y conseguir una adecuada calidad de vida en los pacientes, manteniendo los niveles de glucosa en la sangre dentro de unos límites razonables. Insulina: Hay distintos tipos de insulina, dependiendo del momento en que ejercen su acción: 1.- Ultrarrápida; 2.- Rápida; 3.- Intermedia (NPH) o lenta; Las necesidades de insulina son diferentes en cada paciente y varían también con la edad, por lo que la pauta de administración debe individualizarse en cada caso, eligiéndose la que consiga un mejor control y sea bien aceptada por el paciente. Normalmente son necesarias más de una dosis de insulina diaria y generalmente cada inyección incluye una mezcla de distintos tipos de insulina (intermedia y rápida). Deben seguirse las recomendaciones médicas en cuanto a dieta, y ejercicio físico. Hipoglicemia: Es la complicación más frecuente en los diabéticos y se presenta cuando la glucosa desciende muy por debajo de lo habitual. Suele aparecer por falta de ingesta de alimentos, exceso de ejercicio físico o dosis de insulina inyectada mayor de la necesaria. Hiperglicemia: El aumento de la glucosa en la sangre puede producirse de forma rápida por exceso en la ingesta de comida, falta de actividad física, menor dosis de insulina de la necesaria o por enfermedad o infección del paciente.
Especialistas
Los médicos generales y especialistas cuentan con entrenamiento suficiente para el manejo de las diabetes leves. Sin embargo, dado que se trata de una enfermedad progresiva que conlleva a consecuencias serias a nivel de órganos tan delicados como los riñones, las retinas y el cerebro, se recomienda acudir a especialistas desde el momento mismo que se diagnostique la enfermedad. Los especialistas con mayor experiencia en este tipo de enfermedad son los internistas, los pediatras y los endocrinólogos. Las mujeres embarazadas que desarrollan diabetes gestacional, son tratadas generalmente con éxito por sus ginecólogos.
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